Rápida y mortal


Así se llamaba una película estilo western con Gente Hackman y Sharon Stone de hace la tira de años. En esas películas siempre había tiroteos , duelos y muerte. Mucha muerte. Los tiradores eran siempre rápidos y las consecuencias previsibles.

Leyendo hoy las noticias sobre el dichoso 155 me ha venido a la mente una reflexión. Lo rápido que se puede poner en marcha una norma o un conjunto de medidas. Apenas una semana. Y que entre en vigor en unas horas. Rápido. Rapidísimo. Y mortal. En este caso mortal para la convivencia porque muchas cosas ya no serán igual.

Nada será como antes. No por el artículo en cuestión sino por todo el esfuerzo que unos y otros han hecho durante años. Alguno aprovecha ahora para hacer demagogia, otros para usar palabras que no se corresponde con su significado, otros para pescar en río revuelto. El caso es que nos han saturado y cuesta encontrar personas serenas que no se dejen llevar por opiniones altisonantes.

Pero me desvío. En el fondo me ha recordado al colegio. Si se puede sacar una ley o una norma tan rápido es porque se lleva “la lección” aprendida. Se ha repasado, como esos temas de matemáticas, biología, lengua o historia. Y se ha releído tantas veces que ya te lo sabes de memoria.

Así que sí, sí se puede. Se pueden hacer leyes que resuelvan los problemas de la sociedad de manera ágil y rápida. Y los jueces pueden dictar sentencias rápidas. Cuando se quiere. Cuestión de voluntad y de llegar preparados los temas. Es decir, cuando se trabaja en serio. Cómo les decimos a nuestros alumnos y a nuestros hijos.

Así que creo que ha llegado el tiempo de exigir que se pongan las pilas todos los días, y traten todos los temas (todas las asignaturas) con rigor y celeridad. Que preparen los temas antes de los debates. Pero que los preparen entendiendo las cosas, no repitiendo frases como papagayos.

Qué sentido rápidos, pero para dar vida. No para ser letales para el futuro, la convivencia o la esperanza.

Si se quiere….se puede

Anuncios

Casualidades

Sin razón ninguna a veces hay casualidades. Esta imagen lo es. Qué día desconocidos pongan el ojo en lo mismo me hace pensar en las vueltas que da la vida. Las vueltas, algo ideal para un paseante que no deja sombra, y que en ocasiones, pese a los años, parece que tampoco deja huellas

Arriesgarse o vivir del cuento

Gente que en sus pensamientos olvida partes importantes, porque no le interesa darse cuenta de que también existen, y en cambio siguen haciendo demagogia. Uno siempre tiene opciones en la vida. Arriesgarse o subirse a un coche en marcha. Lo que no vale es no atreverse a optar por la que deseas a la vez de quejarte de lo injusta que es la opción cómoda por la que optas. 

Puedo opinar del comunismo o del capitalismo, del populismo o del integrismo. Pero hay que ser sano y justo, y valorar todo desde más puntos de vista que el mío. Los empresarios son malos porque me explotan. Bien. Aceptamos pulpo como animal de compañía. Opciones: quejarme y pedirle trabajo, y luego llamarle tirano. Otra opción: buscarme la vida tomando todos los riesgos. La primer me mete en un ruedas: trabajo, CS, hipoteca, vacaciones, gastos, ingresos…. La otra…un camino lleno de incertidumbres.

En aspectos de educación lo mismo, y en religión, en ideologías política…en todo. Casarse o tener pareja sin más. Todo. Y en todo hay cosas buenas, malas, opinables. Pero siempre puedo elegir.

Adoro a la gente que con su opción de vida denuncia algo y vive acorde a su opción, renunciando a esos privilegios que la otra opción implica (aunque no sean riquezas sino cosas de primera necesidades). Brindo por ellos.

Regreso

Llega el verano, el tiempo de reposo mental, y creo que a la vuelta volveré a subir mis viejas entradas, las que comprometen menos la privacidad, porque se cansa uno de alguna persecuciones y de que alguno crea que puede traspasar ciertos límites.

Pero me apetece volver a escribir mis pensamientos. Cosas sencillas y cotidianas en las que pienso o que me hacen pensar. Recuerdos y sensaciones que me vienen a la mente viendo un atardecer o sintiendo la brisa del mar por la noche.

Me ha despertado y ya no me duermo. Sigamos paseando